Aireación: Si cada día hacemos la cama nada más levantarnos, el colchón no podrá transpirar y comenzará a acumular olores. Además, en temporadas como la de verano, en la que se suda tanto, es conveniente realizar diariamente esta aireación, de treinta minutos a una hora aproximadamente.
Limpieza: Limpiarlos periódicamente usando el aspirador para eliminar los restos de ácaros y de polvo.
Volteado: Dado
que todas las partes de nuestro cuerpo no pesan lo mismo y que nuestro
acompañante (en caso de haberlo), tendrá un peso distinto
del nuestro, será conveniente voltear los colchones para evitar
su deformación. Se debe dar la vuelta al colchón cada
tres meses girándolo tanto de izquierda a derecha como de la
cabeza a los pies. (Excepto, los colchones Viscolasticos que solo hay
que voltearlos de cabeza a pies al solo tener una cara útil
para su uso).