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Colchones viscoelásticos para dormir fresco en verano

Cuando llega el verano y las temperaturas se disparan, el descanso nocturno se convierte en un desafío. Las noches calurosas pueden interrumpir tu ciclo de sueño, afectando tu energía y bienestar durante el día. Si eres una persona que tiende a dormir con calor o vives en una región con estaciones veraniegas intensas, quizá hayas escuchado hablar de los colchones viscoelásticos como solución, pero también tengas dudas sobre si realmente son frescos.

 

La realidad es que la viscoelástica tradicional tiene fama de retener calor. Sin embargo, los avances tecnológicos de los últimos años han transformado significativamente este material, permitiendo que existan colchones viscoelásticos especialmente diseñados para proporcionar frescura durante el descanso estival. En esta guía, exploraremos qué características hacen que un colchón viscoelástico sea adecuado para dormir fresco en verano y cómo identificar las opciones que mejor se ajustan a tus necesidades.

 

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¿Qué es la espuma viscoelástica y cómo afecta la temperatura?

El efecto memoria y la termorregulación

La espuma viscoelástica (también conocida como memory foam) se destaca por su capacidad de adaptarse al contorno del cuerpo gracias a su sensibilidad al calor corporal. Este efecto memoria es lo que proporciona esa sensación de abrazo personalizado que muchos durmientes valoran: el colchón se amolda perfectamente a tu forma y se recupera cuando te mueves.

 

Sin embargo, la clave para entender el comportamiento térmico de la viscoelástica está en su estructura. La viscoelástica no es una fuente de calor, sino un material con propiedades termoreguladoras: se adapta a la temperatura de tu cuerpo y a la temperatura ambiente. Esto significa que cuando te acuestas en una habitación calurosa, el colchón tendrá la temperatura de esa habitación, lo que puede resultar incómodo para los durmientes calurosos.

 

El problema histórico de la retención de calor

Tradicionalmente, los colchones viscoelásticos de alta densidad pueden retener más calor porque su estructura densa limita la circulación del aire en el interior. Esto crea una sensación de acumulación térmica especialmente durante las noches cálidas de verano. Para personas que natural y regulamente desprendan mucho calor corporal durante el sueño, o que tengan sobrepeso, esta característica puede hacer que el descanso resulte agobiante y fragmentado.

 

Tecnologías innovadoras para colchones viscoelásticos frescos

Inclusión de gel refrescante

El avance más significativo en la viscoelástica para el verano es la infusión de partículas de gel refrescante en la espuma. Estos geles actúan de tres maneras complementarias:

  • Absorben y dispersan el calor corporal de manera eficiente, evitando la acumulación de calor en la superficie
  • Mejoran el flujo de aire a través de estructuras de células abiertas, permitiendo que el calor se disipe más rápidamente
  • Reducen la sensación de hundimiento denso, ofreciendo una experiencia de descanso más ligera y fresca

El gel mantiene una temperatura más fría al tacto durante los primeros minutos de acostarse, que es precisamente cuando el cuerpo es más sensible a las variaciones de temperatura. Aunque el colchón tienda a calentarse con el paso de las horas, en ese momento ya estarás en fase de sueño profundo y no percibirás el cambio.

 

Materiales viscoelásticos de célula abierta

Complementando la tecnología de gel, los colchones modernos incorporan espuma viscoelástica con estructura de células abiertas. Esta arquitectura interna permite que el aire circule libremente a través del material, facilitando la evacuación del calor y la humedad que se genera naturalmente durante el sueño. La estructura celular abierta puede mejorar hasta tres veces la capacidad de disipación térmica en comparación con la viscoelástica tradicional de célula cerrada.

 

Materiales de cambio de fase (PCM)

Una innovación de gama alta en colchones termorreguladores es la incorporación de Materiales de Cambio de Fase (Phase Change Materials), especialmente aquellos de origen vegetal. Estos materiales tienen la capacidad única de cambiar de estado sólido a líquido y viceversa, absorbiendo el exceso de calor corporal sin aumentar la temperatura del colchón, y liberándolo cuando es necesario. Esta tecnología mantiene una temperatura más estable y constante durante toda la noche, proporcionando un entorno de descanso equilibrado.

 

Núcleos de muelles ensacados

Para maximizar la transpiración, muchos colchones viscoelásticos frescos combinan su acolchado superior con un núcleo de muelles ensacados individualmente. Cada muelle está envuelto en una funda de tela separada, lo que permite que el aire circule libremente a través del núcleo del colchón. Esta configuración es especialmente efectiva en verano, porque garantiza que ni el acolchado ni el núcleo acumulen humedad ni calor excesivo.

 

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Características clave a buscar en un colchón viscoelástico de verano

Si estás considerando adquirir un colchón viscoelástico para dormir fresco en verano, ten en cuenta estos elementos:

 

Densidad moderada de la viscoelástica

Los colchones viscoelásticos de densidad media (entre 50-75 kg/m³) permiten una mejor disipación térmica que aquellos de alta densidad. Opcionalmente, busca capas de viscoelástica no superiores a 2 cm, especialmente si se combinan con tecnología de gel o están diseñadas con células abiertas.

 

Tejidos termorreguladores en la funda

La cubierta exterior del colchón juega un papel importante. Busca fundas de tejido stretch transpirable con tratamientos termorreguladores integrados. Algunos fabricantes incorporan tecnologías como Thermo Gel Finish aplicadas en los textiles externos, que ayudan a disipar el calor adicional desde el primer contacto.

 

Presencia de gel o grafeno

La infusión de gel o grafeno en la espuma viscoelástica es un indicador claro de que el fabricante ha priorizado el rendimiento térmico. Estos materiales tienen propiedades altamente conductivas que absorben y disipan el calor de manera eficiente.

 

Estructura transpirable del núcleo

Ya sea mediante muelles ensacados, espuma HR (high resilience) con poros abiertos, o una combinación de ambos, el núcleo debe permitir una circulación de aire adecuada. La espuma HR de alta densidad (20-25 kg/m³ en el núcleo) con microcélulas abiertas es una excelente opción que mantiene soporte mientras facilita la ventilación.

 

Acolchados hipoalergénicos

Los materiales como fibras siliconadas y tratamientos anti-ácaros no solo protegen tu salud, sino que también contribuyen a la transpiración general del colchón. Un colchón bien ventilado evita la acumulación de humedad, que puede exacerbar la sensación de calor.

 

Preguntas frecuentes

¿Es la viscoelástica con gel realmente fresca o es solo marketing?

No es solo marketing. Estudios demuestran que el gel absorbe y disipa el calor corporal de manera eficiente, especialmente durante los primeros 20 minutos después de acostarse, que es el periodo crítico para conciliar el sueño. Aunque el colchón se caliente después con el tiempo, a esa altura ya estarás durmiendo y no lo percibirás.

 

¿Duran menos los colchones viscoelásticos con gel?

No. Cuando está correctamente fabricado con materiales de calidad, el gel se integra en la espuma de forma estable y permanece tras lavados (en caso de que la funda sea extraíble). A menudo, los colchones con estas tecnologías tienen mayor durabilidad que los tradicionales.

 

¿Puedo usar un colchón viscoelástico con gel durante el invierno?

Sí. Aunque está optimizado para verano, un colchón viscoelástico con gel sigue proporcionando el confort de la adaptabilidad y no te dejará frío en invierno. Simplemente percibirás menos la diferencia que con un modelo de verano puro. La combinación con ropa de cama adecuada soluciona completamente este aspecto.

 

¿Qué densidad de viscoelástica debo elegir?

Para verano, una densidad media-baja (50-65 kg/m³) es ideal. Si tienes peso elevado o necesitas mayor soporte, busca modelos con densidad de 65-75 kg/m³ pero con estructura celular abierta o infusión de gel. Evita densidades superiores a 85 kg/m³ si tu principal preocupación es dormir fresco.