¿Cuántas horas debemos dormir?

Dormir no es lo mismo que descansar. En ocasiones, tras una larga noche durmiendo, nos levantamos más cansados que al acostarnos o, al contrario, poco tiempo en la cama provoca un turbado despertar. La clave para descansar correctamente está en permanecer en la cama las horas justas y necesarias, ni más ni menos.

Cuando dormimos alcanzamos un estado de reposo inactivo en el que se suspenden todos los sentidos y los movimientos voluntarios de nuestro cuerpo. Este reposo, si se aprovecha correctamente, nos permite recargar fuerzas para afrontar el estrés y las preocupaciones del día a día.

Por otro lado, dormir es una necesidad fisiológica y, como tal, está presente en todos los seres humanos a lo largo de toda la vida. Sin embargo, la edad es un factor determinante en cuanto al tiempo de reposo.

Generalmente, a medida que vamos creciendo, nuestro cuerpo requiere menos horas de sueño, aunque también es cierto que las características personales de cada durmiente determinarán mejor la cantidad diaria de descanso necesaria.

Siguiendo esta regla genérica, los recién nacidos son quienes más horas diarias dedican al sueño, pues necesitan una media de entre 16 y 18 horas al día. Por alguna razón se dice que los niños buenos son aquellos que únicamente se dedican a comer y a dormir.

Progresivamente, esta necesidad de sueño va reduciéndose. De esta manera, si un bebé al año duerme entre 14 y 15 horas al día, cuando tiene 4 años sólo necesitará un máximo de 12 horas diarias.

Básicamente, los niños durante el día tienen una gran actividad física y mental en la que pierden muchas energías que deben recuperar en el descanso nocturno. Pero, además, el sueño es también muy importante durante la etapa de aprendizaje, pues será fundamental para la adquisición de conocimientos y para fomentar la memoria.

De esta manera, un niño de 10 años deberá dormir 10 horas al día aproximadamente .

Adoptar unos buenos hábitos de sueño será fundamental no sólo durante esta etapa sino a lo largo de toda la vida.

La adolescencia marca el paso entre la niñez y la edad adulta y esto también afecta al descanso. Los adolescentes deben dormir una media de 8 horas al día. Este es uno de los momentos más críticos de la vida, por lo que es muy difícil mantener una constancia en este sentido.

A la mayoría de los adolescentes les gusta aprovechar al máximo el día y la noche mientras que, debido a sus obligaciones laborales o educativas, deben levantarse temprano. Esto puede desencadenar en malas conductas en el descanso que se alargarán hasta que el adolescente se convierta en adulto, pues no debemos olvidar que un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas al día, aunque nuestro ritmo de vida nos complique llegar a diario a esta cifra.

El sueño también tiene una gran importancia en la última etapa de la vida. Precisamente, a medida que nos hacemos mayores, se produce un cambio en nuestro comportamiento del sueño.

Durante la juventud y la edad adulta el sueño se concentra en unas determinadas horas de la noche (o incluso del día para aquellos con obligaciones laborales nocturnas) y siempre dentro de una rutina. Por el contrario, a medida que una persona envejece, el sueño se fragmenta, es decir, se duerme más veces durante el día y menos horas por la noche.

En definitiva, dormir es parte fundamental en nuestro día a día y es una actividad que se adapta a cada etapa de nuestra vida. Conocer nuestras necesidades en descanso y mantener unos hábitos adecuados nos ayudará a tener cada noche felices sueños.

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