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Las alteraciones del sueño

Un correcto descanso es fundamental para renovar energías. La consecuencia de una noche sin dormir puede convertirse en un cierto malestar al día siguiente al que apenas se da importancia pero ¿Qué pasa cuando se suceden varios días sin poder descansar?

Una mala conducta al dormir puede traducirse en diversas alteraciones del sueño. En este reportaje puede conocer las más importantes.

Numerosos estudios advierten de la importancia que tiene el sueño para la salud. En líneas generales, durante el sueño se producen cambios en la actividad cerebral, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria, la temperatura corporal, la secreción hormonal, etc.

En definitiva, el sueño es un proceso fisiológico básico en todo ser humano que aporta unos beneficios importantes tanto al cuerpo como a la mente.

Sin embargo, cuando el descanso no es suficiente o es poco reparador, las consecuencias pueden ser diversas y muy variadas.

A continuación, le presentamos una relación de los trastornos más importantes relacionados con el descanso.

Insomnio: Es, sin duda, el trastorno del sueño más conocido y frecuente entre la población general. Puede manifestarse como problema para conciliar el sueño (insomnio de inicio) o como despertares sucesivos durante toda la noche (insomnio de mantenimiento). Este trastorno puede tener graves consecuencias para quien lo sufre. Conocer las causas y actuar es fundamental.

Ronquidos: Algunas personas al dormir sufren una obstrucción en las vías respiratorias que produce una vibración intensa en las paredes de la faringe, cuyo sonido percibimos como ronquidos.

La mayoría de los roncadores son hombres y sus sonidos molestan más a quien los escucha que a quien los emite. Sin embargo, quienes los sufren deben ser conscientes que no sólo están entorpeciendo el descanso de su acompañante sino que padecen un problema grave que se debe controlar.

Apnea del sueño: Cuando un roncador sufre de manera repetida pausas de respiración está afectado del Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). En España hay aproximadamente 2 millones de personas afectadas, principalmente hombres.

Pesadillas y terrores nocturnos: Se trata de sueños de contenido terrorífico. Aunque se manifiestan mayoritariamente en la niñez, también pueden presentarse en la edad adulta, tras situaciones de estrés o episodios traumáticos. Para tratarlas se usan técnicas de relajación. Las pesadillas ocurren generalmente durante el sueño REM, en la segunda mitad de la noche. Si estos trastornos tienen lugar en las fases III y IV del sueño no-REM, se denominan terrores nocturnos. La diferencia entre ambos trastornos es que mientras en las pesadillas el durmiente se levanta sin alteraciones y recordando el sueño, en los terrores nocturnos se genera una agitación en el durmiente (palpitaciones, sudoración, etc.) que acaban por despertarle. Sin embargo, a la mañana siguiente no recordarán el contenido de dicho sueño.

Sonambulismo: Se da cuando el durmiente se levanta de la cama en la fase más profunda del sueño y realiza diversas actividades como caminar o subir y bajar escaleras sin ser consciente de lo que le rodea.Se produce en las fases III y IV del sueño no-REM, y aunque es más frecuente en la infancia, también se dan casos en adultos. Ante un sonámbulo, lo más conveniente es acompañarlo a la cama sin despertarle para que no esté confuso, aunque se deben tomar ciertas medidas para evitar peligros, como cerrar bien puertas y ventanas.

Somniloquio: Este fenómeno, más conocido como “hablar en sueños”, también es típico de la infancia. Cuando sucede en adultos suele estar relacionado con estrés, fiebre u otros trastornos del sueño (apnea, terrores nocturnos, etc.) No hay tratamiento para ello.

Despertares confusionales: Como su nombre indica, se trata de interrupciones del sueño profundo a lo largo de la noche en las que el durmiente tiene malentendidos y errores de lógica. Son frecuentes en los niños y no suelen tener importancia.

Mioclonías hípnicas: Se dan cuando el durmiente manifiesta contracciones musculares breves, bruscas e involuntarias. El estrés y ciertas sustancias estimulantes suelen estar detrás de este comportamiento, que desaparecerá al suprimirlos.

Bruxismo: Consiste en rechinar los dientes mientras se sueña. El durmiente no es consciente y suele despertarse con dolor de mandíbula. Puede estar causado por el estrés o por problemas anatómicos y existen aparatos para impedir el roce dental y tratamientos de relajación para evitar este fenómeno.

Trastornos del balanceo: Se trata de movimientos rítmicos con la cabeza o el cuerpo que realizan los bebés para dormirse. Suelen durar 15 minutos y acompañarse de sonidos molestos. Normalmente desaparecen cuando el niño alcanza los 2 años de edad y generalmente no está relacionado con alteraciones neurológicas. Sin embargo, si persisten hasta la adolescencia, deben ser evaluados por el médico.

Síndrome de Piernas Inquietas (SPI): Se trata de la aparición de sensaciones molestas en las extremidades durante el reposo (hormigueo, calambres, pinchazos, dolor...) Este trastorno que repercute en la calidad del sueño afecta a un 5-10 % de la población y suele aparecer a partir de los 40 años. Aunque esta molestia desaparece al levantarse y caminar, si se manifiesta reiteradamente conviene acudir a un especialista.

Parálisis del sueño: Al despertar en la fase REM, el durmiente no puede mover ninguna parte del cuerpo, salvo los ojos. Aunque genera angustia, en esta situación no se debe perder el control, pues desaparecerá en breves minutos o espontáneamente si alguien toca al afectado. Los trabajadores por turnos o quienes viajan y sufren jet-lag son más proclives a padecer este síndrome.

Narcolepsia: Algunas personas se quedan dormidas durante el día tanto en situaciones monótonas (leer, ver TV...) como inapropiadas (comer, conducir, caminar...) Esta enfermedad tiene unas graves consecuencias, ya que el afectado es incapaz de tener una vida normal y autónoma, pues estos episodios se presentan de forma brusca pudiendo ocasionar accidentes. Además, esta enfermedad desencadena otros trastornos como una excesiva somnolencia diurna, sueño fragmentado, descensos bruscos del tono muscular (hipotonía muscular), alucinaciones al quedarse dormido o despertarse o parálisis del sueño. Tratar a un narcoléptico es fundamental para que pueda recuperar la normalidad de su vida diaria.

Estos son los principales trastornos asociados al sueño. En todo caso, si usted cree que puede padecer alguno de estas dolencias, debe acudir a un médico especialista en trastornos del sueño, quien realizará las pruebas pertinentes para diagnosticar y evaluar su caso.

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